La ciudad de Ámsterdam comenzó a desarrollar sus Broedplaatsenbeleid (políticas de las fábricas de creación) en el 2000. Desde entonces, aproximadamente cuarenta espacios de la ciudad –antiguos muelles, escuelas, plantas industriales y espacios de oficinas– se han transformado en broedplaatsen (fábricas de creación). Unos 107.000 metros cuadrados se emplean como espacios de trabajo y, a veces, como viviendas.
La política de Broedplaatsen trata, fundamentalmente, del desarrollo de lugares de trabajo donde se mezclen los artistas y los empresarios con centros de exposiciones, iniciativas de asistencia social, ONG, clubes y restaurantes. Al facilitar estos lugares de trabajo, la ciudad de Ámsterdam ha observado, después de algunos años, que hay un mejor ambiente cultural en la mayoría de las zonas, una mejora en la cohesión social y una popularidad creciente de las broedplaatsen como lugar de establecimiento de empresas comerciales.
La esencia del trabajo de promoción de nuevas broedplaatsen se centra en la innovación, partiendo de las cualidades básicas de Ámsterdam: la diversidad, la creatividad, la densidad y el dinamismo. Ámsterdam tiene que renovar su imagen de sexo (Barrio Rojo), droga (tolerancia con el uso de drogas blandas) y rock and roll (escenarios musicales y cultura dance), transformándolos en conceptos nuevos. En este sentido, la política para luchar contra la criminalidad en el Barrio Rojo cedió espacio a diseñadores de moda en antiguos burdeles. Esta mezcla funciona dando una nueva imagen a la zona.
Otro ejemplo es el antiguo muelle NSDM en la parte septentrional de la ciudad. El Auntamiento de Ámsterdam comenzó a invertir en 150 estudios para artistas, espacios para ensayos de teatro y un curioso restaurante en un viejo granero. Después de algunos años, el lugar ya no solo era conocido por los artistas y su entorno subcultural, sino también por empresas comerciales y líderes de mercado. En 2005, la sede europea de MTV se estableció a solo 50 metros del antiguo muelle, porque su personal quería estar próximo a los artistas y al ambiente rudo del embarcadero. En este caso, una estrategia de inversiones en instalaciones culturales y estudios para artistas crea condiciones que atraen a las empresas comerciales.
El establecimiento de las broedplaatsen no solo tiene que ver con espacios para los artistas y, por consiguiente, con actividades económicas, sino también con un valor añadido vinculado con el desarrollo social. Los barrios con evidentes problemas sociales y económicos, violencia callejera, mala calidad de las viviendas, entre otros, se pueden beneficiar con las broedplaatsen. El establecimiento de una fábrica de arte, en particular en las zonas predominantemente residenciales menos favorecidas de Ámsterdam, como los suburbios del oeste (de mayoría inmigrante mediterránea) y del sudeste (de inmigrantes surinameses, caribeños y africanos), puede traer una mayor diversidad y vitalidad a la comunidad local. Con personas creativas es más fácil aunar esfuerzos con las iniciativas del barrio y las actividades municipales. La fábrica de arte puede, así, convertirse en un factor de cohesión en todo tipo de producciones culturales, arte comunitario y eventos. Por diferentes motivos, cada vez más artistas individuales así como grupos surgidos de las fábricas de creación, están convencidos de las ventajas de forjar vínculos de este tipo con la comunidad local.
Para las autoridades municipales y barriales, y para los promotores de proyectos y las inmobiliarias, el establecimiento de fábricas de creación es un acontecimiento positivo. La presencia de los artistas puede mejorar la imagen de una zona, y aumentar así el interés por comprar o alquilar viviendas allí. Pero, si conlleva que aumenten los precios de las propiedades locales, no es necesario decir que los propios artistas esperan que sus espacios sigan siendo asequibles a largo plazo. Esto requiere acuerdos firmes con los promotores y las inmobiliarias como socios de la política de fábricas de creación. Especialmente, en el Nieuw West de Ámsterdam, las inmobiliarias comprometidas con los proyectos de regeneración urbana, así como las autoridades barriales, tienen un gran interés en las iniciativas de este tipo. De hecho, las fábricas de creación se ajustan perfectamente a su estrategia de crear distritos residenciales de alta calidad.
La intervención en el mercado inmobiliario es otro de los ejes de la Broedplaatsenbeleid. Actualmente, a los promotores inmobiliarios, a las inmobiliarias y al gobierno local les faltan fondos financieros para nuevos proyectos de envergadura. A parte de esta paralización de nuevos proyectos, actualmente, hay aproximadamente 1,2 millones de metros cuadrados de espacio sin utilizar disponible. Una gran cantidad de este espacio es anticuado y carece de perspectivas de alquiler. Estos dos aspectos ofrecen oportunidades prometedoras para nuevas fábricas de creación. La abundancia de espacios vacíos tendría que hacer bajar los precios, poniendo más espacios al alcance de más artistas y de iniciativas creativas y culturales. Pero ¿realmente el mercado está solucionando el problema de la falta de espacio asequible? No es tan sencillo. Por ejemplo, la oferta de espacio se caracteriza principalmente por grandes espacios de oficinas situados en las zonas menos populares. Por otra parte, la demanda de espacio es individual, dispersa, desorganizada e ignora esta oferta.
Eso nos conduce al principal foco de atención del bureau Broedplaatsen ¿Cómo salvar la brecha entre los grandes espacios vacíos y la gran cantidad de creativos dispersos? Hace falta comunicación y organización. No se trata solo de una cuestión de desajuste de dos dimensiones diferentes, se trata también del encuentro de dos mundos diferentes: el inmobiliario y el creativo. En mi presentación, propondré la respuesta que ha dado la ciudad de Ámsterdam al desajuste de estos dos mundos.
Jaap Schoufour, Director de Bureau Broedplaatser de Ámsterdam