2 de Diciembre, 2010

Haciendo balance de las III jornadas de Ciudades Creativas

Todas las ponencias de las III Jornadas de la Fundación Kreanta “Ciudades Creativas” han sido un éxito, y ha habido una gran respuesta por parte del público, de hecho, las jornadas han sido muy bien valoradas por los asistentes.

Se han contabilizado un total de 190 asistentes, entre los cuales 162 inscritos y 28 participantes del programa entre ponentes, coordinadores, moderadores e instituciones colaboradoras. Por otro lado, este año también ha habido público en red gracias al servicio de streaming que permitía seguir las sesiones en directo desde cualquier punto del mundo. El 48 % de asistentes trabaja en una administración pública, en su mayoría local, el 22% en empresa y el 30% restante se reparte entre universidad y tercer sector. En cuanto a la procedencia, el 40% son de Aragón y el 48% del resto del Estado.

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21 de Noviembre, 2010

Barrios creativos: proyecto de difusión de las artes visuales en el territorio (Terrassa, España)

Barrios Creativos, es un proyecto de nueva creación, que se integra en el marco del programa de difusión cultural en el territorio, llevado a cabo por el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Terrassa.

Barrios Creativos responde al objetivo de descentralización cultural, creación comunitaria, dinamización sociocultural, trabajo en el territorio y la captación de nuevos públicos y lo hace a partir de un proceso de trabajo, de tres meses de duración, entre cinco artistas locales y cinco colectivos de la ciudad.

Este proceso parte de la elección de un símbolo emocional que define e identifica cada uno de estos cinco barrios y mediante el trabajo conjunto entre los artistas y los colectivos participantes, este símbolo acabará siendo materializado en un producto artístico.

Los resultados obtenidos son expuestos conjuntamente en la Sala Muncunill (Sala Municipal de Arte ubicada en el distrito centro de la ciudad) posibilitando la visión conjunta de cinco reflexiones acerca del territorio, a la vez que conecta con colectivos no habituales de la Sala de Arte.

Finalmente, cada colectivo participante, recupera los resultados de su proceso de creación, quedando éste, como elemento patrimonial perteneciente a su propio territorio.

21 de Noviembre, 2010

Las Noches Eufóricas, para transfigurar lo cotidiano de la ciudad (Tournefeuille, Francia)

La ciudad de Tournefeuille lleva a cabo desde hace muchos años una política cultural que concilia el apoyo a la creación, el vínculo entre arte y la población y la apertura al mundo.

De hecho, el arte y la cultura son vectores del desarrollo urbano y contribuyen a crear una identidad basada en la convivencia y el intercambio en esta ciudad de los afueras de Toulouse. Se experimenta aquí una nueva economía de la cultura que crea empleos.

Las Noches Eufóricas constituyen el punto culminante de cada temporada, para ocupar el espacio público, crear una nueva relación entre arte y población y abrir el territorio sobre la diversidad de las culturas y sobre lo imaginario. El evento es organizado en cooperación con las ciudades de Olot y Huesca en España, en el marco del programa transfronterizo “Ciudades 3.0” financiado por la Unión Europea. Preparadas a través de reuniones de concertación y un trabajo transversal de concepción, aparecen durante las Noches Eufóricas propuestas artísticas en el espacio urbano y en los lugares de vida, buses, casas, con la participación activa de la población. Dos marionetas utilizan los transportes públicos, fotos gigantes convierten la calle en galería de arte, un gran espectáculo de calle reúne más de 5.000 personas para una noche mágica… así se transforman la vida cotidiana y la mirada sobre la ciudad, sobre el otro y su cultura.

17 de Noviembre, 2010

Estrategias públicas para la transformación cultural a través de la tecnología: Milla Digital y el Centro de Arte y Tecnología (Zaragoza)

ricardo2Se plantea como ejemplo Milla Digital (Zaragoza), como combinación de equipamientos públicos de nueva generación, en un entorno artístico y tecnológico avanzado para fomentar la creatividad y la innovación. Dentro de la temática de la mesa, se inscribe el proyecto por su capacidad de fomento del desarrollo cultural urbano a través de “intersecciones”.

Milla Digital es una clara plasmación de cómo la tecnología y un modelo diferenciado de espacio público, aunándose con los mencionados equipamientos mixtos, como pueda ser el futuro Centro de Arte y Tecnología, puede favorecer la creación cultural.

En este caso, a diferencia de otros ejemplos de “’contenedores culturales” de diversa índole o Centros de Cultura Contemporánea, se trata de lograr una integración potente entre equipamientos, uso ciudadano, creación artística,  consumo cultural y ocio. Por ejemplo el  Centro de Arte y Tecnología (CAT), gran corazón cultural de Milla Digital, englobará diferentes funciones en sus 13.000 m2 útiles: centro de cultura contemporánea, escaparate de las expresiones artísticas más vanguardistas, taller y residencia para creadores y tecnólogos, espacio de formación especializada en los nuevos ámbitos surgidos por la intersección del arte y la tecnología, laboratorio de ideas para la ciudad digital, así como una incubadora de nuevas empresas del sector de los contenidos.

No se trata de un equipamiento aislado: Milla Digital se conformará como un nuevo eje de cultura urbana, con elementos como el CAT, junto con el Caixaforum, o el Digital Water Pavilion, y reforzado por otros equipamientos externos al proyecto, pero complementarios como el Pabellón Puente.

Surge de este modo un potente continuo urbano en el que cultura, arte y tecnología son protagonistas.  Es asimismo un modo de hacer ciudad, una ciudad diversificada y de usos mixtos diferente a la combinación clásica de vivienda, usos terciarios y equipamientos convencionales.

Quizá el mayor reto del proyecto, más allá de la construcción de los propios edificios, es situar al ciudadano y al creador como protagonistas, gracias a un enfoque de código abierto, con el CAT, y al resto de equipamientos, como grandes bancos de prueba de nuevas expresiones y tendencias, tanto para creadores como para ciudadanos y empresas.

Para lograrlo, otro gran reto e indicador futuro de éxito es aunar el papel de los agentes locales públicos (como impulsores del proyecto), y los privados (colectivos y empresas) mediante sinergias para delimitar proyectos en común de ámbito realmente innovador.

Ricardo Cavero, Director general de Ciencia y Tecnología del Ayuntamiento de Zaragoza

16 de Noviembre, 2010

La ciudad como ficción total

AGUSTIN SERRA BOSQUETEl juego. La ciudad ha sido desde siempre un lugar ficcionado. Muy ficcionado. Un espacio construido que afecta, por supuesto, a las personas que lo habitan y a la forma en que lo hacen. Hasta hace poco esta ficción, esta forma de construir la realidad en las ciudades era una tarea básicamente arquitectónica y urbanística. Pero desde hace unas décadas, la tecnología ha desarrollado nuevos recursos que permiten alterar nuestra forma de entender la ciudad… los muros pantalla, los grandes sistemas visuales de información exterior, el digital signage… Hoy, una ciudad no es tan solo una ciudad. Son muchas ciudades… porque su paisaje de información, su “infoscape” puede ser variable y además sus contenidos afectan directamente a la forma de percibir y vivir la ciudad. Es… otra dimensión. Pero hay más… hay más dimensiones. Hoy los sistemas y dispositivos móviles personales permiten alterar de forma casi absoluta la percepción de nuestro entorno; desde el aislamiento personal… hasta la sobreinformación a través de los sistemas de realidad aumentada, los códigos bidi o la información automática geoposicionada. Son nuevas formas de construir nuestra realidad… Por eso propongo que, como punto de partida y para ayudarnos a reflexionar, aceptemos el juego de entender la ciudad como “un escenario de ficción”, y en nuestro caso… “un escenario de ficción total”.

Entender la ciudad como ficción total significa aceptar nuestro espacio urbano como una megadiégesis. Es decir, un gran espacio donde se desarrolla nuestra ficción. Y este gran espacio de ficción que es la ciudad contemporánea, participa de los rasgos identitarios de lo que en los noventa comenzó a llamarse hipertexto e hipermedia que nos induce a entender el espacio que habitamos como un espacio de juego interactivo, inacabado, dialógico, abierto incluso a las ficciones azarosas, sinestésico, mestizo… Pero, ¿es real ésta ficción? Por supuesto. Es nuestra realidad. Es curioso que cuando estamos en el medio rural o disfrutando de la naturaleza  solemos utilizar mucho la expresión: “esto es auténtico”…  yo al menos nunca he escuchado decir: “esto es real”. Habitualmente entendemos el espacio no urbano como algo “no construido”, algo “no ficcionado”… algo “auténtico”. Sin embargo la ciudad del siglo XXI es un fantástico “constructor de ficciones”, un auténtico work in progress, una obra eternamente inacabada. Es una ficción… completamente real.

  • Potencialidades ¿dónde llega tu imaginación?

Los orientales dicen que el primer paso para que algo pueda suceder es ser capaces de imaginarlo. Los límites de la unión entre el arte y la tecnología acaban precisamente allí, donde acaba nuestra imaginación. Las potencialidades de esta unión son exactamente… infinitas. Pero ¿es esto nuevo? En absoluto. A lo largo de toda la historia, como por ejemplo en el Renacimiento, las difusas fronteras entre la ciencia, el arte y la tecnología han sido los caminos por donde ha evolucionado la creatividad y los nuevos desafíos estéticos. Entonces, ¿cuál es la diferencia?; ¿más tecnología?, ¿más investigación científica?, ¿más creatividad?… No lo creo. Al fin y al cabo se trata de estadios evolutivos. Quizás la auténtica diferencia esté en nosotros mismos, en los ciudadanos. Porque en toda esta ficción lo que verdaderamente ha cambiado es el espectador… un espectador consciente de serlo, un ciudadano evolucionado. Nuestras ciudades nos han convertido en multirreceptores activos. Ahora, los protagonistas del nuevo desarrollo cultural somos todos, desde los creadores independientes hasta los mayores proyectos ciudadanos, como los centros de arte y tecnología.

  • Las estrategias: límites transitados.

En el siglo XXI el arte y la cultura no se exponen, sobre todo, se producen y se difunden. Este concepto es fundamental para poder imaginar las estrategias que seguramente deberíamos seguir los próximos años… al fin y al cabo somos nosotros los que vamos a crear ese próximo escenario de ficción. Supongo que en este punto podríamos eternizarnos con una lista de políticas, iniciativas y estrategias aplicables… por eso voy a centrarme sobre dos estrategias muy concretas; impulsar los centros de arte y tecnología como nodos conectados de alto rendimiento creativo y cultural, y potenciar la producción de contenidos y de nuevos productos culturales.

  • La ciudad como ficción total ¿te gusta imaginar?

Los artistas, los creadores y los productores que deseemos ser auténticamente contemporáneos y que queramos participar en esta ficción artística y cultural de nuestras ciudades tenemos un reto nada fácil: dar respuestas creativas a este cosmos en permanente ebullición. Edmund Burke decía que “para que triunfe el mal basta que los hombres de bien no hagan nada”… pero, ya hemos dicho que la inacción no es buena compañera para el ciudadano actual… así que casi es mejor que nos pongamos a imaginar qué podemos hacer, qué podemos aportar, hacia dónde podríamos dirigirnos en esta metaficción en la que estamos inmersos e intentar responder a una pregunta: ¿qué podemos aportar los agentes privados a todo este proceso?

Agustín Serra Bosquet, Profesor de Comunicación Audiovisual. Universidad Europea de Madrid (U.E.M), Director General de Videar (Zaragoza), artista y compositor

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15 de Noviembre, 2010

Ecología de la Innovación: El caso del 22@Barcelona

Josep Miquel PiquéUna ciudad creativa es una organización socio-económica productiva que realza su ventaja creativa alojando industrias culturales y empleando trabajadores creativos (Lazzeretti and Nencioni, 2005). Generalmente, estas ciudades se desarrollan alrededor un red de industrias que se juntan en un espacio geográfico o clúster y atraen profesionales, directivos y trabajadores técnicos (Scott, 2006). Las ciudades creativas surgen donde la Nueva Economía está bien desarrollada y donde hay un buen equilibrio entre el sistema productivo y el entorno cultural urbano (Scott, 2006). Las industrias de estos clústers son industrias creativas, ampliación del sector cultural que incluye el sector multimedia y otras industrias relacionadas con las nuevas tecnologías (Lazzereti and Nencione, 2005). Son industrias que proveen bienes y servicios asociados a los valores culturales, artísticos y de ocio (Caves, 2000).

La convergencia de tecnología, economía y arte es una ventaja competitiva para atraer trabajadores creativos (Lazzeretti and Nencioni, 2005). Estos trabajadores demandan los bienes y servicios culturales, artísticos y de ocio producidos por las industrias creativas. Así, los empleados de las ciudades creativas son tanto productores como consumidores de los productos creativos (Scott, 2000). Por este motivo, las ciudades creativas consisten en empleo altamente calificado, ofrecen un amplio abanico de servicios culturales como museos, galerías de arte, auditorios, y distritos de ocio multidisciplinarios; además son un ejemplo visible de una ciudad social y sostenible dominada por espacios verdes y exclusivos paisajes urbanos, facilidades para comprar, y reconocidos enclaves residenciales (Scott, 2006).

En estas ciudades, la cultura juega un papel estratégico en el desarrollo económico sostenible (OECD, 2005). Las industrias creativas atraen gente creativa, y, a su vez, estas personas calificadas y productivas atraen otras personas calificadas y productivas (Florida, 2008). Las ciudades cosmopolitas emergen como resultado de la atracción de gente de diferentes países y culturas, y la diversidad se convierte en un “estímulo vital para la innovación” (Florida, 2008). La diversidad cultural activa nuevos clústers innovadores (Sacco and Pedrini, 2003) y contribuye al rejuvenecimiento de los sectores tradicionales (Lazzeretti, 2007). En un sistema local de alta cultura, una amplia donación de recursos artísticos, naturales y culturales es gestionado de forma sostenible y eficiente por una red de actores económicos, no-económicos e institucionales (Lazzeretti, 2003). Si estos clústers de “alta cultura” se transforman en creativos, haciendo que la cultura pase de ser un factor de producción a una fuente de innovación (Cooke and Schwartz, 2007), el entorno puede ser capaz de iniciar o volver a desarrollar una variedad de nuevos clústers de innovación y atraer profesionales creativos (Lazzeretti, 2007). Cuando los profesionales creativos son atraídos por las industrias creativas y estos profesionales refuerzan los ciclos innovadores que atraen nuevos trabajadores creativos, emerge la ciudad creativa (Florida, 2005, 2008).

Josep Miquel Piqué, Consejero Delegado de la Sociedad 22@ de Barcelona

14 de Noviembre, 2010

Creatividad para todos

George YudiceLas ciudades creativas, cuyos más conocidos ejemplos son norteamericanos y europeos, por lo general ponen el énfasis en la atracción de innovadores altamente calificados que contribuirán al PIB municipal (ver el modelo de ciudad creativa de Richard Florida). La infraestructura cultural tiene mucho que ver con la atracción de esos innovadores, pero una ciudad realmente creativa –en la que los recursos se distribuyen entre todos, priorizando los más necesitados– no se logra con la construcción de un museo (el Guggenheim de Bilbao o el MACBA de Barcelona) o un complejo de bibliotecas (Medellín) sino en la articulación de esos inmuebles con los otros sectores sociales. Se trata de una gestión compleja e intersectorial, no sólo entre gobierno, empresariado, comunidad, y tercer sector, sino también entre varios sectores gubernamentales: cultura, educación, turismo, comercio, inmobiliario, seguridad, transporte, etc. No todos los ejemplos de las ciudades creativas son exitosos en el sentido de la inclusión social. Por lo general, se desarrollan secciones de la ciudad sin articularlas con otras secciones. A menudo, la revitalización urbana basada en la construcción de infraestructura cultural acaba elitizando barrios y expulsando habitantes de bajos ingresos. Esta ponencia enfocará algunos ejemplos de ciudades creativas exitosas en la inclusión de los sectores más necesitados.

George Yudice, Profesor del Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas de la Universidad de Miami

11 de Noviembre, 2010

Arte, tecnología y ciudad: praxis artística, producción cultural y acceso ciudadano

14072009-3 2El triángulo propuesto como ámbito de estudio en esta tercera edición de Ciudades Creativas resulta enormemente motivador por lo que tiene de problemático. Si estudiamos los diferentes lados del triángulo, nos llevan a espacios simbólicos bien diferentes. Así, el lado ARTE-CIUDAD nos dirige hacia el ámbito de lo público, al espacio ciudad entendido como lugar de participación en las artes por parte de la ciudadanía: acceso del ciudadano a las propuestas artísticas, acceso del ciudadano a la producción artística, propuestas artísticas en espacios públicos, intervención institucional (municipal) en estas relaciones, etc. Por otra parte, el lado CIUDAD-TECNOLOGÍA, si bien aún en el espacio simbólico de lo público, nos remite de manera más directa a cuestiones relacionadas con la producción (producción de bienes y servicios mediante la tecnología) pero también con la participación: la tecnología, las ya no tan nuevas tecnologías de la información y de la comunicación al servicio de la participación ciudadana y el fortalecimiento de lazos de comunidad. Ese mismo lado ofrece también otra dimensión, relacionada con la CIUDAD como contenedor de empresas de TECNOLOGÍA. Finalmente, el lado ARTE-TECNOLOGÍA nos sitúa en el espacio de lo privado: la tecnología como insumo para la producción (y alteración) de arte y como elemento modificador de las pautas de consumo y recepción.

Así pues, la dimensión privada de este lado amenaza con desplazar al triángulo en su conjunto hacia un espacio privado: la tecnología como medio para una mejor/distinta/nueva/más barata/más eficiente/etc. producción de elementos artísticos y como medio también para una recepción más sencilla/barata/democrática/etc. por parte del individuo/ciudadano. Esta visión, quizás la más extendida, deja prácticamente de lado el tercer vértice, el vértice CIUDAD, reducido tan solo a un lugar de encuentro entre un almacén de voluntades individuales (utilidad y satisfacción individual) y otro almacén de ofertas artísticas, es decir, la CIUDAD entendida como MERCADO.

Sin embargo, y creo que éste es el objetivo de dedicar una larga sesión y el esfuerzo de participantes –algunos venidos del otro lado del Atlántico– analizar la dimensión pública de este triángulo supone un reto de carácter prioritario, ya que en buena medida el diseño de políticas culturales públicas, la legitimación de las mismas, las relaciones entre clústers tecnológicos y poderes públicos y la articulación de la ciudadanía en el paradigma tecnológico que le es propio dependen de cómo actuemos a corto plazo en este triángulo.

Tras décadas de políticas culturales administradas por instituciones democráticas, resulta obvio que uno de los grandes déficits es el de la participación cultural. Así, mientras que las políticas de oferta han modificado la estructura de producción artística en el conjunto del Estado español así como incrementado el parque de infraestructuras destinadas a usos culturales y artísticos, las políticas de demanda (participación de la ciudadanía, planes de desarrollo de audiencias) han brillado por su ausencia, y, si bien estuvieron presentes en el estadio de la animación socio-cultural de finales de los años 70 y comienzos de los 80 (democracia cultural) no continuaron su progreso en el salto hacia las políticas culturales tal y como las hemos entendido desde aquellas fechas hasta, al menos, el año 2008. La ausencia de políticas activas orientadas a la participación cultural resulta mucho más llamativa cuando analizamos la relación entre la ciudadanía y las disciplinas artísticas y culturales que, en buena medida por sus propias características, se desarrollan en el ámbito de lo público y no tanto del privado (mercado), con una muy fuerte financiación pública proveniente de los impuestos generados por el conjunto de la ciudadanía. Me estoy refiriendo, entre otros, a los indicadores de asistencia a conciertos de música clásica, que apenas experimentaron crecimiento entre 1990 y 2006/07 (se pasó del 6,4% de ciudadanos del conjunto del Estado español que acudían al menos una vez al año a este tipo de conciertos en 1990 al 8,4% en 2006/07, o a los correspondientes al teatro –13,5% en 1990 a 19,1% en 2006/07– o los aún cuasi marginales porcentajes correspondientes en 2006/07 a la asistencia a espectáculos de danza (5,1%) u ópera (2,7%) [1].

Resulta absolutamente prioritario poner el énfasis en políticas públicas orientadas al desarrollo de la demanda: democratización del acceso a la cultura. En la planificación de las políticas públicas orientadas a tal fin aparecen dos elementos básicos. En primer lugar, la ciudad, y no la Comunidad Autónoma o el Estado, como unidad básica de intervención. Lamentablemente, somos muchos los que hemos tenido que escuchar de fuentes con elevados grados de responsabilidad que si no se hace una política de demanda desde las altas administraciones es porque en realidad, no le suponen efectividad si no son desarrolladas por las administraciones locales. Por otro lado, la tecnología, que incide directamente tanto en los procesos de producción artística como de recepción y que está modificando el papel del ciudadano con respecto a la cultura. Conceptos como el de prosumer (producer+consumer) escalan rápidamente posiciones en la terminología de los gestores culturales y los sociólogos. Ahora bien, el reto consiste en elaborar políticas que, tanto para la recepción como para la producción artística, tengan en cuenta el elemento tecnológico en el entorno de la ciudad.

Ese reto, en cualquier caso, tiene lugar en un contexto institucional muy diferente al de los últimos tres lustros. Me refiero al contexto económico, que afecta de manera decidida a los presupuestos públicos destinados a la política cultural en el ámbito local y regional, con descensos en algunos casos de más del 50% acumulado en tan sólo dos años. En este contexto, acciones que pasan por la privatización de servicios culturales o, incluso, con la cesión de espacios y recursos de titularidad pública a colectivos ciudadanos en fórmulas de auto-gestión (véase el caso paradigmático del Centro Social Autogestionado Tabacalera, en Madrid, en las instalaciones del proyectado Centro Nacional de Artes Visuales del Ministerio de Cultura) pueden modificar tanto las dinámicas de participación como la propia dimensión del espacio público.

Además, iniciativas participativas, basadas muchas de ellas en el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, inciden en la creciente importancia del amateurismo cultural, como proceso que vincula de manera activa al ciudadano con la praxis artística y su entorno local. Estas iniciativas, desarrolladas en numerosos media-labs, muchos de ellos por iniciativa municipal, basculan sobre la potencialidad de las nuevas tecnologías para incrementar la participación del ciudadano en la vida artística y social de su ciudad, bordeando además los peligrosos límites entre la hasta ahora prioritaria profesionalización del sector cultural con la iniciativa amateur que, en principio, no se constituye en una alternativa sino en un proceso complementario. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer en ese sentido. Desarrollar las potencialidades de las TICs para la praxis artística ciudadana debe ser uno de los objetivos que, también a corto plazo, se marquen las administraciones públicas. Ofrecer wi-fi gratuita en los parques para que los ciudadanos puedan enviar e-mails o consultar su blog favorito a la sombra de los almendros en flor y organizar portales en los que subir, por ejemplo, grabaciones de campo para realizar un proyecto de arte sonoro sobre la ciudad (Sound and the city, desarrollado por Yan Jun en varias ciudades chinas o, más cercano, el proyecto Metros cuadrados de sonido, realizado este mismo año por el Intermediae de Madrid sobre el barrio de Legazpi o algunas de las iniciativas de soundscape y visualscape en las que ha participado Agustín Serra) son opciones bien distintas. Lamentablemente, en estos primeros momentos, parece que priman acciones que de alguna manera convierten en privados lugares públicos a través de las TICs en vez de utilizar éstas como instrumentos para favorecer la participación ciudadana en los espacios públicos.

También las tecnologías han incidido, en lo que a materia cultural se refiere, en los procesos de prescripción. Como bien señala uno de los participantes de esta mesa, George Yúdice, “las nuevas tecnologías han hecho posible

[1] Datos de 1990: Equipamientos, prácticas y consumos culturales de los españoles. 1993;  Datos de 2006/2007: Ministerio de Cultura. Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España. 2007

Rubén Gutiérrez, Coordinador de Estudios e Investigación de la Fundación Autor

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11 de Noviembre, 2010

Cultura y desarrollo urbano: distritos culturales, centros históricos, eventos…

Montserrat ParejaEl desarrollo de ciudades y barrios ha seguido a lo largo de la historia diferentes modelos o esquemas, habitualmente fundamentados en la potenciación de los recursos endógenos disponibles. El entorno existente determina el punto de partida a partir del cual la ciudad debe seguir reinventándose. Los procesos de regeneración urbana a su vez han servido para recuperar parte del patrimonio histórico dotando de mayor identidad la propia trayectoria urbana a lo largo de los años. En este contexto, la cultura se convierte en piedra angular de buena parte de dichos procesos, aportando singularidad y riqueza a nuevas propuestas de futuro.

En este ámbito, la cultura y también la creatividad van a ser consideradas ejes de desarrollo urbano, transformándose en diferentes iniciativas que van desde la recuperación del patrimonio histórico industrial a  la celebración de eventos internacionales como elemento de atracción y potenciación de la ciudad. Varias preguntas transversales fundamentarán el debate: ¿Existe una receta para usar la creatividad y la cultura como motor de desarrollo para todas las ciudades? ¿Cualquier proceso de desarrollo urbano debe pasar por el uso y consumo de la cultura por parte de sus ciudadanos? ¿Cuál es el proceso por el cual la idea se transforma en una estrategia concreta de desarrollo? ¿Qué elementos contribuyen al éxito de ciertas políticas que promueven el desarrollo urbano basándose en la creatividad?

La perspectiva internacional junto con la visión conjunta tanto de académicos como de aquellos que trabajan en el día a día de la ciudad va a caracterizar esta sesión.

Montserrat Pareja, Profesora de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y Codirectora de las Jornadas Ciudades Creativas

10 de Noviembre, 2010

Espacios que dicen no

Patrizia Di Monte4

El programa  “estonoesunsolar” surge de un plan de Empleo cuyo objetivo principal es el mantenimiento y el saneamiento de los solares en estado de abandono del casco histórico de Zaragoza. A raíz de la iniciativa de Vacíos Cotidianos, asociaciones vecinales plantean al Ayuntamiento peticiones para que se sigan utilizando solares como espacios públicos de uso transitorio.

Una encomienda de gestión a la Sociedad Municipal Zaragoza Vivienda permite poner en marcha este programa. El enfoque que se le da es el de un programa experimental a nivel nacional ya que es la primera vez que se propone abrir cuantos más solares posibles, empezando una campaña de firma de convenios con propietarios que no estén interesados en edificar estos espacios a corto plazo.

Las intervenciones dibujadas varían desde jardines a huertos compartidos, espacios públicos infantiles, espacios deportivos etc.

Ignacio Grávalos Lacambra

Este mecanismo permite generar pequeños equipamientos para los barrios en tiempos muy breves. Tras un análisis de los servicios existentes, usos predominantes, y un análisis socioeconómico de la población presente, se pone en marcha un proceso de participación ciudadana entre las distintas asociaciones existentes, y posteriormente se definen los organismos responsables de la gestión posterior y del mantenimiento de los espacios de nueva formación.

El fin es que los espacios colonizados y abiertos al público sean 100% utilizables. El nombre del programa “estonoesunsolar” responde al hecho que se invita a pensar de nuevo estos espacios abandonados y enquistados en la memoria cotidiana de los vecinos. Por otro lado, se crea un juego semántico dibujando uniformes para los trabajadores, ya que cada uno lleva una camiseta con una de las palabras del lema propuesto. Ello lleva a una lectura cada vez distinta de la situación del lugar.

Patrizia Di Monte, Arquitecta

Ignacio Grávalos, Arquitecto

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